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martes, 7 de julio de 2009

EL CASO "ALEGRE"

Que pasó entre el gobernador radical Gerardo Zamora y el intendente radical Julio Alegre, como para que se rompa tan brusca y terminantemente una amistad personal y partidaria de tantos años.
Los desprevenidos se interrogan: “¿Pasó algo raro? ¿Alguien se quedó con algún vuelto?
Y otros, más memoriosos, machacan: “Hasta hace una semana se abrazaban y se felicitaban en público. Recibieron y la despidieron juntos a la Presidenta.
A una semana de las elecciones del 28 de junio inauguraron obras todos los días, apareciendo en diarios y televisión. Encabezaron el trabajo proselitista; se exhibieron en la caravana de cierre de campaña; festejaron el domingo por la noche y, encima, el lunes ofrecieron una conferencia de prensa anunciando el triunfo holgado del Frente Cívico. La foto es histórica: sentados, Gerardo Zamora y los tres diputados electos (Norma Abdala, Daniel Brué y Cristian Oliva), parados, detrás, el jefe de Gabinete “Sugus” Suárez, el ministro de Gobierno José Emilio Neder y el intendente Julio Alegre. (Un detalle, Alegre estaba de pie detrás de Zamora, en una representación con los dos principales exponentes del triunfo).
De esto no hace una semana.
¿Por qué, entonces, Zamora mandó a todos sus funcionarios (al juez, que le da instrucciones por teléfono, porque está en comisión y depende, directamente, del gobernador y de sus ministros) y a su inefable jefe de policía, Marcelo Pato (“había sabido trabajar”, bromean sus subalternos) o es que sospecha que lo echaran y quiere hacer buena letra?. A aprehender y a escrachar hasta el escarnio a su correligionario y presidente de la Convención Provincial de la UCR?
Ahí viene la respuesta. Antes de las elecciones Zamora recibió informaciones de que Alegre veía venir la caída del kirchnerismo nacional y buscaba regresar, del todo, a la UCR. Además, hizo contactos con operadores de José Zavalía. Tanto fueron esos contactos que muchos de sus punteros, en Capital, votaron de frente al hombre de a caballo.
Esto confirmó Zamora el lunes, cuando observó los datos del escrutinio y dio la orden a su juez obediente y a su diligente jefe de policía. Luego vino toda la operación de difusión panfletaria (porque hoy por hoy, no se puede hablar de prensa en Santiago del Estero).
Entonces, es la política estúpido…
Zamora sabe que hay dos personas que le tienen jurada y, que cuando puedan, no sólo lo van a fotografiar esposado, sino que lo van a pasar por encima, políticamente hablando. Son José Luis Zavalía y el bandeño Héctor Eduardo “Chabay” Ruiz.
Alegre -de cuyas tropelías sabían todos, desde siempre-, apoyó políticamente a uno de esos enemigos de Zamora y bueno…se convirtió entonces en contrario del mandamás actual.
Hoy, su caída se exhibe ignominiosamente por todas partes, pese a que hasta la semana pasada fue el acompañante más cercano en todos los actos públicos, oficiales y proselitistas, del gobernador. A su vez, Zamora tiene que estar razonando: “Lo mismo les va a pasar a los que se acerquen a José o a ‘Chabay’”.
Y, para colmo de todo, hasta el sábado 27 (en vísperas de las elecciones), Alegre se envalentonó ante propios y extraños con este interrogante: “¿Éstos, fulano y sutano (mencionó a dos altos funcionarios del gobierno provincial), me van a investigar a mí? Primero que se investiguen ellos…”

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