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martes, 23 de marzo de 2010

NI GOLPE LIBERAL NI TERRORISMO MARXISTA


24 DE MARZO: TODO ES MENTIRA

Por Antonio Caponnetto


Por enésima vez, ante propios y extraños, y sin asomo de hipérbole, ante la historia, repetiremos que fuimos impugnadores del Proceso, antes, durante y después de su estallido. En sendos tiempos y por motivos múltiples y bien distintos a los que esgrimen de consuno las izquierdas, los fariseos y el mundo. Opositores activos: eso fuimos; con registros documentales de nuestra solitaria toma de posición, y con gestos igualmente verificables, sean los protagonizados por quienes aún vivimos, o por quienes ya se han muerto. Pero es esta irrevocable congruencia la que nos otorga autoridad y libertad para decir lo que hoy se calla, en medio de la ruin vocinglería que pugna por condenar lo sucedido en el trigésimo aniversario del 24 de marzo de 1976.
Se calla la criminalidad marxista que tomó las formas irregulares pero previstas de la guerra revolucionaria, desatada contra nuestro país como parte de la estrategia internacional de la insurrección comunista. Fue esta ofensiva, primera en el tiempo; después y como consecuencia, la reacción de las Fuerzas Armadas; y si de buscar causas eficientes anteriores se tratara, para explicar aquella roja embestida terrorista, aquí entre nosotros, al menos, habría que volver los ojos hacia la quiebra intencional del bien común causada por casi siglo y medio de liberalismo político dominante. El Régimen, que es la democracia liberal en acción, destrozó a la Argentina. A grupas de tamaña ignominia y cultivados por caldo tan maloliente, los marxistas y demás compañeros de ruta asomaron sus depredadoras furias. La reacción de las Fuerzas Armadas era tan legítima como necesaria; y se requería, además, que fuera tan briosa en sus actos bélicos cuanto diáfana en la doctrina con que sustentar aquéllos. En su lugar sobrevino el Proceso, paródica versión castrense del mismo mal regiminoso.
Existía y existe la recta doctrina de la guerra justa, y existieron soldados con porte de guerreros heroicos, caídos gloriosamente en combate unos, o sobreviviendo otros con sus cicatrices a cuestas, en el anonimato o la prisión. Si los altos mandos procesistas trocaron aquella doctrina por casuísticas inmorales, y si en pos de ellas algunos ultrajaron sus uniformes, ni lo uno ni lo otro, que execrable resultan, anulan la licitud de la lucha antisubversiva y el honor y la gratitud debidos a quienes se entregaron limpiamente a ella. Ni lo uno ni lo otro vuelven inocentes y paradigmáticos a los asesinos de la guerrilla, ahora en el disfrute pleno, rencoroso e impune del gobierno. Ni lo uno y lo otro nos autorizan a olvidar los gestos viriles de los que batallaron por Dios y por la Patria.
Cuando el 9 de marzo, el Brigadier General Eduardo Schiaffino, en servil y traidor alineamiento con sus genuflexos pares, declaró que “no hay solidaridad con el delito, con la tortura y con la cobardía”, debió entonces, en un gesto de coherencia, desenvainar su simbólica espada para atravesar con ella a sus mandantes que exigentes lo observan humillarse. ¿O la Garré y el Kirchner, o los cien nombres vergonzosos de este gobierno homicida, tienen las manos limpias del delito de sedición contra la Argentina, de vejámenes y torturas contra aquellos que secuestraban o asesinaban, y de la cobardía innombrable de atacar como lo hacían, ayer al acecho, en emboscadas torvas, y en la actualidad con la sevicia de un poder despótico e infame? Cuando el mismo Brigadier, tras los pasos inicuos de Godoy y de Bendini, o los de Balza otrora, cumple en repudiar “los excesos agraviantes a la dignidad humana”, debería asimismo, si congruo fuera en decoro, estrellar su repudio en los rostros canallescos del presidente y sus secuaces. ¿O no agraviaron ellos la dignidad humana cuando mataron a mansalva a civiles y militares, sin exceptuar niños o personas indefensas? ¿O no agravian ellos la dignidad humana en los días que corren, con sus políticas explícitamente anticristianas a favor de la contranatura y de la ominosa cultura de la muerte? Cuando, al fin, el aéreo jefe, repulsa a los hombres de su oficio por haber “dejado de lado los valores morales que históricamente fueron la fortaleza de la sociedad argentina”, debería extender la repulsa, si no fallase su hombría, a la clase política bajo cuyas órdenes ofrece tan fiero espectáculo de obsecuencia. ¿O esta lacra montoneril y erpiana que gobierna, sicaria por antecedentes, resentida y burdelesca, mentirosa e indocta, ordinaria y procaz, hedonista y frívola, hecha para el latrocinio y la sodomía, representa acaso la encarnadura de los “valores morales que históricamente fueron la fortaleza de la sociedad argentina”? ¿O tenemos que volver a probar que jurídica y éticamente es a los guerrilleros a quienes se les aplica primero el concepto de crimen de lesa humanidad? ¿O es que se pretende instalar la sinrazón de que los siete años del Proceso fueron una epojé infernal en un devenir de períodos históricos angelicales e incruentos?
Muchas cosas más se callan en este aniversario, declarado con demoníaco sarcasmo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Nada nacional hay en los días del oficialismo, signado por la servidumbre al poder mundial del dinero. La memoria que ejercitan es una amnesia selectiva y tergiversadora, en virtud de la cual llaman hazañas a sus depravaciones. La invocada verdad es la falsificación intencional y sistemática de la historia, con peores ardides que los desplegados por la masonería decimonónica. Y la justicia es un tribunal compuesto por aborteros y mamarrachos contranatura.
Ni democracia ni dictablandas. Ni cipayos de overol, de levita o de uniformes. Ni militares emasculados ni la hez izquierdista. Hecha con Chesterton la salvedad semántica, según la cual, la revolución es dar la vuelta entera y regresar al Orden, a 30 años del 24 de marzo de 1976, seguimos repitiendo lo mismo que escribimos entonces, con juveniles brazos, en las paredes de Buenos Aires: No al golpe liberal; sí a la Revolución Nacionalista.



22 MIL MENTIRAS (como mínimo)

Por Guillero Rojas



Los que crean que la cuestión es de cifras solamente se equivocan, pero indudablemente se redondea con una cifra. Y también comienza con un conjunto de números que se barajaron en los momentos finales del último gobierno militar. Ya existían para aquel entonces los denominados “grupos de Derechos Humanos” que son en la actualidad- y más aun lo eran en aquel entonces, principio de los 80- el cadáver parlante de la guerra revolucionaria, los residuos de la guerrilla o la mimetización de la misma, transformada en organizaciones humanitarias, el castrismo residual.

Historia Oficial

Era el puntapié inicial de la Argentina del revés, de la patria progresista: Los terroristas transformados en humanistas y defensores de las libertades públicas, los marxistas trocados en progresistas, los partidarios de la dictadura del proletariado mutaban en demócratas, los gloriosos combatientes en victimas inocentes y lo que era peor, nadie movía un dedo para decir lo contrario, para refutar, para desenmascarar. Era el discurso único. Hacer una investigación seria sobre la guerra revolucionaria, era muy difícil, la única literatura era la escrita por los castristas y sus amanuenses. Ni intentaras recurrir a quienes habían combatido al castrismo por que salvo contadísimas excepciones se hacían los misteriosos y ponían cara de póquer y “de eso no se habla”. No “es conveniente” decían.
Hubo de pasar mucha agua debajo del puente y mucha destrucción de las instituciones de las que formaran parte para que se decidieran a hablar, con el agua al cuello (por llamarle agua). Nadie me lo contó. Yo lo viví cuando escribí mi primer libro. No solo no recibí la más mínima ayuda de muchos que sabían como era la mano, sino que hasta me miraban con sorna como diciendo ¿Que quiere hacer este boludito…? Como si vieran al agente Mulder investigando sobre los OVNI. Hoy no se deben reír tanto seguramente. Me pregunto cuanto mal se hubiera evitado hablando y refutando a tiempo las mentiras, haber esclarecido a muchos argentinos en el momento que correspondía…Hoy es tarde para lágrimas.

Si, no se asombre, la guerrilla existió…

Por que, aunque parezca mentira la Guerrilla Castrista existió, produjo más de 21.000 atentados, robos, secuestros, tomas de pueblos, saqueos a arsenales militares y policiales, tomas de cuarteles y fabricas. Hasta formó una zona liberada en Tucumán. Mató cerca de 2.000 personas. No comenzó en 1969 como pretenden los que la atribuyen a la “falta de democracia”, sino en 1959, diez años antes y con un gobierno constitucional. No nació para luchar contra la dictadura militar de 1976, sino que ésta fue, en cierto modo, consecuencia de su accionar. Nació con la Tiranía Militar de Castro. Es historia- hasta aceptada por el mismo Fidel- Pero ¿De esto quien se acuerda o esta enterado?
Muchos argentinos nacidos del 83 en adelante ni conocen estos “entretelones”. Piensan que las Madres y las Abuelas son nada más que viejitas justicieras que buscan a sus hijos y nietos, o que Verbitzky- si es que han oído hablar alguna vez de él- es un periodista preocupado por la vigencia de las leyes, la equitativa administración de justicia, y los derechos individuales. Tienen una vaga idea de lo que fue la guerrilla, los muertos de un lado o de otro fueron consecuencia de algo parecido a una catástrofe natural y que los desaparecidos terminaron sus días así, por que en marzo de 1976 unos militares locos tomaron el poder, matando a un conjunto de jóvenes que luchaban por un mundo mejor
Creen también que los jóvenes fueron 30.000 y la mayoría o por que no todos, inocentes, ¿Que podían ser sino unos chicos que querían ayudar a los pobres?
Cualquier cuestionamiento a dichos dogmas es por lo general respondido con un encogimiento de hombros la más de las veces y la desviación de la conversación. Al común de la gente el tema le importa un bledo, paso hace más de 30 años, para que engañarnos.
Los más ideologizados (por llamarlos de alguna manera) improvisan una suerte de sorpresa y escándalo, (parecen las comadres del barrio) dicen siempre infaliblemente“¿Como después de todo lo que paso aca cuestionas…?” los mismos que critican la justicia pedorra que tenemos dicen “¡¡¡La justicia ya se pronuncio…!!!”
Ya sabemos los dogmas son incuestionables, por que el cuestionamiento derrumba el sistema que se edifica sobre ellos. De ese sistema aun comen muchos. No conviene que caiga a pesar que esté cimentado en patrañas solamente creíbles para cretinizados.
Hasta los mismos jefes de la guerrilla que aun viven, son contestes que el sistema convirtió esa historia en una historieta para personas aburridas por falta de materia gris, el mismo Firmenich lo afirmo hace muy poco. Pero dejemos esto para después y veamos como se forja el mito y se hace dogma.

El logotipo

Volvamos a la cifra emblema. Quien dice hoy desaparecidos dice 30.000. Es una imagen forjada por campañas de propaganda como el “Anímate a mas” de Pepsi o “Me encanta” de Mc Donald, o “Imposible is Nothing” de Adidas o “Do it” de Nike. Frases penetradas en el inconciente colectivo. Pero esas frases mencionadas en segundo termino son fruto de la inventiva de los creativos de la publicidad, que muchas veces las toman de cuestiones triviales o surgen de esas cuestiones y son elegidas por los técnicos en marketing por que “pegan” como quien dice. La primera frase también pega por que es justamente un porcentaje exacto de la población de nuestro país en ese momento histórico (éramos 30 millones de habitantes). ¿Pega o no pega?
Esa frase hace a la “construcción” de la memoria como llaman los progresistas a las verdades, las racionalizaciones y los vulgares inventos penetrados por campañas de acción psicológica. Ya sabemos que para ellos la realidad y la verdad no existen, se construyen con el discurso. Y ese discurso hace a la “construcción” del Holocausto Argentino. Hoy los militares son los nazis del subdesarrollo y los crímenes que se les atribuye justifican la destrucción del principio de autoridad (laxitud general de la disciplina, la moral y la ética familiar y social) y la dilución del poder del Estado (Indefensión, Inseguridad, falta de controles etc.). Dentro de la permisividad progre nadie quiere ser represivo como la Dictadura, que causo 30.000 desparecidos

El laboratorio

Hablamos de lo que se deriva de trivialidades y que explotado y trabajado por profesionales de la publicidad deviene finalmente en slogan y en identificación de un producto, en un sinónimo, que queda grabado para siempre. Esta seria finalmente, la mecánica para grabar la famosa Memoria
Pero ¿De donde salio el numero? ¿Cómo se fabricó el slogan, el logotipo?
Todo se inicia con un conjunto de hipótesis vagas, imprecisas. Cifras tentativas y fantasmagóricas que se repetían aquí y allá,. Todo en el aire. Veamos lo que explica Moreno Ocampo, fiscal del Juicio a las Juntas, fiscal de la Corte Internacional de Justicia y una suerte de apóstol de la transparencia, a pesar que sus asesoramientos al Estado y empresas privatizadas por Menem no hayan sido muy onda glasnost que digamos.
En su Libro “Cuando el Poder perdió el Juicio” este personaje nos dice en referencia a la cifra logotipo. Primeramente surgieron un conjunto de números, divulgados por el grupo de personas que estaban encargadas por el Estado de investigar el tema o sea la famosa CONADEP:
El parlamento español barajaba una cifra de 7.000 desaparecidos, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos sostenía que había unos 5.700, Alfonsin en enero de 1984, tenía informes de que había unos 10.000. La embajada argentina en Suiza en febrero del 84 dejaba trascender que los desaparecidos podían ser unos 10.000. El obispo marxista brasileño Evaristo Arns decía que podían ser unos 5.700, el New Yorck Time aventuraba una cifra de 6.000. Hilario Fernández Long, miembro de la CONADEP decía en octubre de 1984 que había 8.400 desaparecidos. El CELS siempre moderado, cantaba 20.000.
Finalmente la CONADEP determino por medio de denuncias, que había 8.900 desaparecidos.
Después de tantos y dispares números viene lo importante. Transcribo textualmente a Moreno Ocampo
Emilio Mignone (CELS) hizo un relevamiento informal y concluyó que había un número similar que no había hecho la denuncia, Graciela Fernández Meijide (APDH) estima que dicha cifra es menor y Ernesto Sábado que es mayor. De allí la cifra de 15 mil a 30 mil que se considera fueran muertos por el Proceso.

Cuatro etapas

En fin, llegado a este punto podríamos decir como Moria: si queres llorar, llorá… o preguntarnos como se hizo ese relevamiento informal referente a quienes no denunciaron la desaparición de sus familiares, siendo que justamente no se presentaron a denunciar. De que métodos se valió Meijide para decir que eran menos y de cual sistema se valió Sabato para afirmar que eran más. No lo preguntemos, por que justamente no hay respuesta. Es todo un verso. Es mas, habla de cifras que van de 15 mil a 30 mil pero se usa siempre la mayor. Parece que a Moreno Ocampo se le pone turbia la transparencia. Aunque parezca mentira de allí sale la cifra, del seno mismo de la Comisión destinada a esclarecer el tema. Es el logotipo, 8.900 era poco 15.000 tambien, le mandamos 30.000, como podrían haber puesto el doble o el triple, que mas daba… ¿Que historiador que no sea un chanta puede dar crédito a esta cifra truchisima? Dejémoslo ahí, como el finadito Bernardo.
Después todo seria objeto de una campaña que seguiría los pasos de Sensibilización: Madres y abuelas implorando por la devolución de sus hijos y nietos; Victimización: los gloriosos combatientes se habían transformados en inocentes victimas o disidentes reprimidos; Cuantificación: la cifra mágica y Repetición permanente de de todos estos pasos por radio, TV, diarios, revistas, libros, conferencias, reportajes. Historieta llegada tambien a los planes escolares. Así hasta el infinito y por años de años. Hasta hoy.

¿Y entonces…?

Entonces hubo desaparecidos, entre 6.500 que son por los que se cobraron indemnizaciones de la llamada ley de reparación histórica (24.411) promulgada por Menem y 8.900 que son los denunciados a la CONADEP, (sin perjuicio de los reaparecidos que no se cuantos son) esa es la realidad. ¿Es importante la cifra? Indudablemente es importante de lo contrario no habrían hecho una campaña de lavaje de cerebros en base a la de 30.000, que como ya dijimos, es absolutamente falsa ¿Como murieron? Ejecutados clandestinamente por las Fuerzas Armadas de Seguridad o Policiales, cuando los gobernantes del denominado Proceso decidieron utilizar esos métodos para librar la guerra contra el castrismo. Ojo, que hayan sido ejecutados clandestinamente no quiere decir que fueran inocentes de terrorismo.
Los Generales del Proceso tenían miedo del que dirán y querían guardar la imagen impoluta de democráticos modernos, eficientes y estables. Aquello de si hay miseria que no se note.
Si se optaba por aplicar la ley vigente y fusilar, el manisero Carter y el Congreso Norteamericano se enojarían, los banqueros no vendrían a darnos prestamos para fomentar nuestra ruina, y el rabino de Nueva Yorck nos tildaría de fascistas o nazis. Los imbeciles progresistas de Europa pondrían el grito en el cielo. El Papa llamaría indignado
Total después era fácil diluir la responsabilidad en el teniente Fernández o el Cabo Mamani…los muy brutos se excedieron en el cumplimiento de órdenes... y san se acabó. Así les fue, tanto a los capitostes del Proceso como a los que cumplieron ordenes.
Algunos aun piensan que fueron vencedores en aquella guerra y que la Argentina se da el lujo de juzgar a Generales vencedores. No se cuestionan por que si vencieron los condenan a cadena perpetua. Vence en la guerra el que impone su voluntad al vencido. Creo que no hace falta deducir mucho más respecto a quienes fueron victoriosos y quienes derrotados, eso se puede deducir de el estado en que se encuentran las FFAA actualmente (o lo que queda de ellas).

¿A quien benefició el mito de los 30.000?

Indudablemente al imperialismo globalizador. Y si, cuantos más idiotas haya mejor para los dueños del circo global, se les hacen el campo orégano
Por que de última, la novelita alimenta a la globalidad, diosa por la que muchos nabos bienpensantes se babean: democracia de masas, capitalismo rapíñero y cultura izquierdizada o progre.
Los 30.000 desaparecidos es un mito progresista. El mito basal del sistema político y la cultura argentina contemporánea.
Una Argentina donde nadie se cuestiona por que- por ejemplo- los yanquis apoyaron al ejercito que combatía al “enemigo comunista”en los 60 y 70 y hoy, con apoyo yanqui, ese “enemigo comunista” gobierna, mientras los militares de los 60 y 70 están todos presos por haberlo combatido. Desgraciadamente los que menos se lo preguntan parecen ser los damnificados o sus sedicentes defensores,
El mito benefició a la yanquilandia global, que destruyo nuestro aparato de defensa, especialmente los emprendimientos tecnológicos misilisticos: Una fuerza armada que había combatido contra ellos (Malvinas) en definitiva no resultaba confiable.
La cultura progresista aneja al mito de los 30.000 disolvía la sociedad y el poder del Estado. Un territorio sin Estado es lo que mas quiere el Imperio y la globalidad. Una sociedad degradada y disuelta es pan comido
El fomento de la permisividad, la contranatura, el aborto, la destrucción de la autoridad van de la mano del mito, solventado por las fundaciones libres de impuestos norteamericanas, las mismas que financian y apoyan de mil manera los emprendimientos progresistas y los grupos residuales del castrismo, a los derechos humanos (CELS por ejemplo).
No hay solicitada o protocolo que proponga el aborto y la normalidad de la homosexualidad o las normas penales que reducen a la nada el castigo a la delincuencia, que no este firmada por personajes vinculados a la Rockefeller, Ford, Banco Mundial etc.
Si, en última instancia todo esto es consentido cuando no promovido por EEUU, a pesar que la embajada aquí quiera hacer amigos entre los que se movilizan en defensa de los militares. Es la eterna dialéctica inducida: para manejar un carro hay que tener dos riendas decía Perón.
Manteniéndonos en ese estado de caos y disolución es fácil seguir succionando nuestros recursos: La contracara de los 30.000 desaparecidos es la explosión de la pobreza. Mire, por ejemplo, como paga la deuda al contado Kirchner, el abanderado de los 30.000. Los gloriosos combatientes abanderados de la revolución social, pagan la deuda externa que crearan los genocidas supuestos aliados del imperialismo. Lleva pagado casi el monto de deuda que dejara el Proceso.

Lesa Humanidad

En definitiva la memoria progresista termina auxiliando al imperialismo, hasta se ha implantado la legislación sionista de Newremberg, de los crímenes de “lesa humanidad”. Legislación que generalmente considera única humanidad lesionable a comunistas, judíos o yanquis: No conozco agentes del KGB presos por haber torturado y matado durante la época del soviet, Castro o sus generales no tienen proceso alguno abierto en base a esta normativa y ningún funcionario o militar norteamericano o judío ha sido molestado por haber masacrado o torturado impunemente la población de los territorios que usurpan o usurparon (Vietnam, Irak, Afganistán, Líbano o Palestina). No se que Bush tenga proceso por el “centro clandestino de detención” de Guantánamo. Es público que en Israel se tortura con aval normativo y judicial, curiosamente nadie le llama Estado Terrorista, ni a los militares judíos genocidas o represores.
Con este instituto jurídico sionista el castrismo residual logró vengar su honor de chiquero apaleado y plata, mucha plata que al parecer lo mueve en la actualidad: lucran de los cadáveres. Demás esta decir que sostengo que todos los delito deben prescribir. También en este caso, los de uno y otro lado.
La democracia se mantiene también en base a dicha mitología. Si, esta mierda que chapaleamos todos los días cuando prendemos la TV, escuchamos la radio o leemos el diario. Cuando su horripilante cara queda al descubierto como en el 2001, enseguida se hecha mano al mito para “restaurarla”. Lo que hizo Kirchner con los militares no es nada loco, no lo hizo por que sea comunista como creen algunos simplistas, sigue la lógica del sistema. Nada más que eso y nada menos.

En fin quedan mucho en el tintero pero se me acaba el espacio. A grandes rasgos estas cosas quise decir en mi libro 30.000 desaparecidos realidad mito y dogma El Monumento a la Memoria inaugurado por Kirchner confirmo lo que escribí, hay 8.000 desaparecidos y 22.000 mentiras. En base a esas mentiras se edifica día a día este régimen de oprobio y entrega. En nosotros esta terminar con el. Enterrarlo para siempre.

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